lunes, 17 de abril de 2017

EL BURRO DE LA ESPERANZA


Refiero aquí un cuento anónimo que tal vez insufle un poco de ánimo a todos aquellos que trabajan a contracorriente, fuera del sistema establecido y de la escala de valores que más se aplaude.
“En un pueblo muy pequeño vivía un campesino que labraba sus pocas tierras y sobrevivía humildemente. Un buen día, cuando iba hacia esos campos, el burro tropezó y cayó en un pozo. Desde el fondo del pozo, el animal rebuznó insistentemente pidiendo ayuda. El campesino no sabía qué hacer para sacar a su burro del pozo. Después de un rato dándole vueltas al caso, pensó que el burro ya estaba viejo y que moriría pronto; además, el pozo estaba seco y lo mejor era taparlo, por lo que no merecía la pena sacar al burro.
Lo que hizo fue llamar a sus vecinos precisamente para que le ayudaran a tapar el pozo. Todos cogieron sus palas y empezaron a tirar tierra con el fin de cegar el hoyo. Desde el fondo, el burro rebuznaba desconsoladamente pues veía cómo terminaban sus días. Los vecinos siguieron con su trabajo de echar paladas de tierra en el pozo.
Al poco rato, el burro dejó de rebuznar y todo quedó en silencio. El campesino creyó que el burro habría muerto entre la tierra arrojada. Miró desde el brocal al pozo y quedó sorprendido de lo que vio. El burro había aprendido a resistir y cada vez se hallaba más cerca de la superficie. Cada palada que caía en sus espaldas era sacudida para que cayera a los pies. De esa manera, con cada palada que echaban los vecinos, el burro subía un poco más hacia la superficie. Hasta que fue asomando las orejas, después la cabeza, el cuerpo y las patas.
Cuando superó el nivel de la superficie del pozo, el burro echó una mirada circular, lenta y despectiva hacia todos los que allí estaban y ensayó un alegre trote por el campo, hasta perderse de vista de todos”.

La interpretación y la enseñanza debe ser cosa de cada uno y, como la autoría, hay que dejarlas en el anonimato. Lo que no hay que ocultar es la aplicación de esa enseñanza. Porque este mundo necesita caracteres fuertes y gentes con esperanza y deseos de mejorarlo. A pesar de todos los pesares.

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