lunes, 11 de diciembre de 2017

DE OÍR Y CANTAR



DE OÍR Y CANTAR

Oí un cantar que decía:
"Triana tiene un candil
que desde el puente ilumina
al rio Guadalquivir".
Soñé en sus aguas morir.

Si el aire se acerca a verte,
déjalo que te despeine
acariciando tu frente.

Aprovecha este momento
pues un día despertarás
sintiéndote un hombre viejo.

Para alcanzar lo que quieres
no trabajes demasiado:
si lo olvidas, ya lo tienes.

Salud, dinero y amor,
reza el dicho popular.
¿Cuál es el orden mejor?

Sentir la verdad primera
es gozo de gran placer:

¡Qué verdad tan verdadera!

viernes, 8 de diciembre de 2017

NUEVA LECCIÓN DE GRAMÁTICA


NUEVA LECCIÓN DE GRAMÁTICA

La vida se articula en una frase,
simple o compleja, oscurecida o limpia,
según la compongamos con sus partes.
Delimitar la vida en esa frase
que contenga al completo las funciones
es lección que requiere fundamentos.

Poner lindes al quién, que es el sujeto;
darle voz a ese qué, que se completa
en verbo y complemento transitivo
-también los complementos indirectos,
que ponen cara y cuerpo a los beneficiarios,
o el tinte y el color del atributo,
que busca las cosquillas al sujeto-;
acotar los espacios y los tiempos
dándole su valor al dónde, al cuándo;
aquilatar  el cómo y el porqué
de todo lo que ocurre en el contexto
y pone al pormenor las circunstancias.

Sujeto y predicado, y es bastante.
Cada cosa por orden y en su sitio.
Una frase completa y luminosa           

si supiera por fin articularla.          

jueves, 7 de diciembre de 2017

OTRAS LUCES


OTRAS LUCES

No hay camino más largo ni confuso
que aquel que no conduce a ningún sitio.

Perseguir con el sol o con la noche
una meta imposible es tan cansado,
que es acaso mejor dejar la senda
velada entre la niebla, o bien que el cierzo
sacuda en vendaval. Y, con sosiego,
pararse, reposar y hacer que luzcan
los tenues resplandores del presente
(esas pequeñas cosas tan seguras
que ponen su latir a nuestro lado
y caen y se levantan, como hacemos
cualquiera de nosotros),
sin Ítacas ni esperas prometidas
en lejanos lugares celestiales.

Si ha de existir la luz de otra manera,
será un regalo inesperado y súbito:  
disfrutaremos todos en concordia
cegados por el gozo  y por la dicha.

Frente a un camino largo y misterioso,
se abren muchos senderos más seguros

para andar y sudar mientras vivimos.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

ME CONSTITUCIONALIZO


Imagino a estas horas a los representantes públicos celebrando, en los pasillos del Congreso, el día de nuestra Constitución. En otros muchos lugares se habrá hecho o se estará haciendo algo similar. Está bien. Yo echaré mi cuarto a espadas, como siempre en unas líneas y, por tanto, de manera casi indiciaria.
Las leyes no abarcan la diversidad de la vida, pero son necesarias como guía para una supervivencia satisfactoria.
La Constitución es la ley de leyes y a ella hay que acudir en casos de duda y de divergencia.
La Constitución es un acuerdo de mínimos entre las diversas maneras de ver la vida en una comunidad; por ello, nunca le podemos pedir ni perfección ni que nos contente a todos y en todo.
Las sociedades cambian y se renuevan, las generaciones incorporan a sus formas de vida y a sus escalas de valores nuevas exigencias que antes no se consideraban tales. Por ello se habla de derechos de primera, de segunda o de tercera generación. Eso pide la renovación de las Constituciones cada cierto tiempo.
Nuestra Constitución fue elaborada, aprobada y promulgada en unas circunstancias especiales: aquello que llamamos la Transición.
Hasta el día de hoy han pasado casi cuarenta años. Son muchos y las circunstancias son bien diferentes. El sentido común pide que se revise nuestro código general.
Siempre parece más prudente un proceso de renovación parcial, pausada y en algunos fundamentos que ir a un período constituyente nuevo. Nuestra Constitución es homologable con las de los países de nuestro entorno y yo no veo la necesidad de hacer borrón y cuenta nueva, aunque todo se puede defender.
Si no sabemos ordenar y jerarquizar los artículos de cualquier Constitución, iremos a un caos sin remedio. Por ello es esencial empezar por delimitar los territorios y los sujetos de soberanía. La situación actual bien lo demuestra. En este sentido, tanto valen los argumentos centralizadores como descentralizadores, siempre que se manifiesten con razón y buena voluntad. Pero hay que empezar por ahí y dejarlo muy claro.
Si una Constitución no se basa en unos principios ideológicos precisos, tampoco tendrá una exposición clarificadora. Los apartados y artículos no pueden ser más que el desarrollo de tales principios.
¿Cuáles pueden ser esos principios? ¿Acaso otros diferentes de los de libertad, igualdad y solidaridad?
No se entendería que las modificaciones constitucionales no se realizaran si no es para incorporar nuevos derechos para los ciudadanos y para asegurar una sociedad abierta, civil y cosmopolita.
Algunos principios en los que profundizar para incorporarlos como derechos constitucionales: Derecho a la salud universal; La discapacidad y la dependencia; El Estado laico; La separación clara de poderes con cambio de nombramientos; Los derechos y deberes en la nueva sociedad de las redes sociales y de internet; La sostenibilidad de los territorios y del medio ambiente; El derecho REAL a una vivienda; La legalización de los diversos modos de convivencia en pareja; El derecho a la muerte digna; El derecho al trabajo como forma de participación en derechos y deberes de todos los miembros de una comunidad…
No son pocos estos diez principios y campos de mejora. La comunidad se los merece. Pero debe exigirlos y hacerse partícipe de ellos.

Si en el Congreso a estas horas están brindando con vino, que lo hagan por la Constitución actual, pero también por la que se puede imaginar y soñar como nuevo marco más libre, justo y solidario en su renovación. Arriba esas copas.

martes, 5 de diciembre de 2017

EN LA FUENTE DEL LOBO !Y EN DICIEMBRE!


EN LA FUENTE DEL LOBO ¡Y EN DICIEMBRE!

En las frías mañanas de diciembre,
apenas se oye un son que sabe a queja
y en mis brumosos sentimientos deja
un  eco y un pesar  que me entristecen.

Por las fauces del lobo apenas viene
un suspiro de agua que semeja
una triste canción y en ella sueña
con otros sueños que en su seno teje.

No me dejes sin agua y sin la dicha
de beber de tu boca. Necesito
saber de las entrañas de la tierra

y tú me traes noticias de esa vida
hasta el placer de este rincón bendito

en el que sacio de otra sed mi espera.

lunes, 4 de diciembre de 2017

CÓMO HAN PASADO LOS AÑOS


Ese roce continuo con las cosas que lleva a ser familia de las mismas, carne de sus entrañas y causa de que sigan existiendo, me lleva muchas veces, sin quererlo, a olvidarme sin causa de que están a mi lado y de que van conmigo, gastándose y gastándose hasta el día impreciso en el que todo es gris y todo es nada.
La costumbre se tiñe de inconsciencia, de abandono y de abulia, y todo va pasando simplemente, como pasan las cosas que apenas si consiguen tener algún sentido.
Hay veces, sin embargo, en las que algo te altera, te llama la atención, te desconcierta y hasta, si te descuidas, te da una bofetada y te espabila. Son esas mismas cosas anodinas, de las de andar por casa, de las de todo a cien, de las que en mercadillo se dan al por menor, las que te dan noticia de que algo está pasando y no te enteras, de que se va la vida a borbotones y tú aquí tan cachazas y al amparo del sol que más calienta. Es acaso una esquela en la pared de enfrente, un viejo conocido que vuelve a saludarte con una cara nueva ya surcada por esos sinsabores o alegrías que van haciendo arruga, un traje que no sirve o no se lleva, la película antigua en la que apenas ni tú te reconoces, un cualquiera que ya no te saluda, o que te da dos besos y tú no sabes bien de quién se trata, un camino que cansa sin motivo preciso pues antes era solo un buen paseo, esa llamada rara que invita a lo que ya no te interesa… Todo entonces se vuelve de otra edad y adquiere otras medidas.
Tan solo hace unos días cumplí con ese oficio de hacerme otro carnet. Tal fecha y a tal hora reservada. Una fotografía y once euros. Pulse con ese dedo y déjelo correr. Rellene esa otra ficha y ponga bien sus datos. Firme como hace siempre. Aquí está su carnet, muy buenos días. La atenta funcionaria me cortó en las esquinas mi viejo y más antiguo, y me entregó uno nuevo, con huellas digitales y algunos adelantos electrónicos.
Salí con diligencia hasta la calle. Hacía frío. Me esperaban mi casa y mi butaca. Pensé en tirar al cubo de basura el carnet mutilado. Para qué lo quería… Lo saqué del bolsillo y, en la mesa, lo vi junto al más nuevo. Yo era el mismo en los dos y me miraba. Miraba hacia el antiguo y era joven, miraba hacia el más nuevo y no lo era. Y entonces mi mirada era un continuo de idas y venidas; hacia lo más lejano, hacia lo más presente. Y yo allí sustentando ambas verdades.
Otro tanto me pasa con los libros que no hablan de verdades absolutas y colman sus anhelos con simples historietas en espacios y tiempos que se han ido. Muchos me dejan triste, sin resuello, como si apenas ya me interesaran, pues tengo la certeza de que ahora esos hechos ya no me pertenecen.

Cómo han pasado los años. Es aroma y sonido de canción. También de la canción que voy cantando, poniendo sin saberlo muchas notas en esa sinfonía inacabada que forma cada vida. También la mía en sus diversos planos, en su obertura incierta y ya lejana, en sus tiempos alegres, ma non troppo, y en sus cambios de clave. Es la vida que pasa, que no es poco. 

viernes, 1 de diciembre de 2017

UNIVERSIDAD DE LA EXPERIENCIA: UNA EXPERIENCIA EN LA UNIVERSIDAD

 Ayer mismo impartí mi última clase en un curso trimestral que me había pedido Ramón Hernández Garrido, coordinador en Béjar de esa experiencia académica y educativa tan llamativa que se llama la Universidad de la Experiencia. Ha sido un ciclo de clases-charlas-conferencias en el que, con el eje central de la palabra, hemos recorrido su valor y su uso específico entre la gente normal de estas tierras y en las obras de algunos de sus más preclaros ciudadanos.
Al comenzar la preparación del encargo, pensé que tal vez el campo de juego no daba para tanto, sobre todo porque nunca antes se había hecho algo semejante. Estaba totalmente equivocado. Hay tema para muchos ciclos más y fuera han tenido que quedar personajes y usos importantísimos de la lengua en esta ciudad. Tiempo habrá. Me satisface comprobar que, a pesar de todo, también en la ciudad estrecha han vivido y viven gentes que merecen mucho la pena y que son ejemplo para pensar y actuar. Y todo ello con la certeza de que, más allá del aldeanismo, lo que interesa es la mezcla de la proximidad con el valor de sus legados. Porque uno es ciudadano de un sitio pequeñito y en él desarrolla sus quehaceres y agota su vida; pero es tan cierto como eso el hecho de que cualquiera es a la vez ciudadano del mundo, y los valores generales sirven tanto en una esquina del espacio como en otra. Mi reconocimiento para todos esos ejemplos próximos y a la vez lejanos pues, como digo, sirven para aquí, para ahí y para allí.
Pero el otro valor, más importante todavía, es el de los alumnos que acuden a esas clases. Nadie aprueba ni suspende (ni falta que hace); nadie tiene necesidades acuciantes para aprender tal o cual esquema; nadie se siente presionado por nada externo. ¿Qué les lleva, entonces, hasta las aulas? No tengo derecho a entrar en sus conciencias ni en sus gustos; tan solo puedo imaginarlos. Las circunstancias y las capacidades de cada uno, por supuesto, son muy diversas. Los imagino llenos de curiosidad, plenos de ganas por conocer cosas, por enterarse de lo que acaso intuyen solamente, deseosos de poner luz a sus lagunas, ansiosos por aprender y por aprehender. Se nota en sus actitudes y en su atención. En ese contexto, las clases resultan para el profesor muy satisfactorias. Creo que ellos son la mejor muestra de que, en realidad, lo que diferencia al ser humano del resto de seres animales es la curiosidad, esa especie de impulso vital que nos empuja a entrar en los terrenos desconocidos para hacerlos nuestros y para dominarlos. Mientras uno posee curiosidad, se mantiene con ánimo y con energías para seguir dando sentido a su vida. Porque la curiosidad engendra el principio del conocimiento, el conocimiento nos acerca al dominio y el dominio de las cosas nos presenta su realidad más descarnada. Entonces la vida se llena de sentido o se vacía, pero ya desde la consciencia y desde la comezón de seguir arrancándole secretos. Nada asegura que el conocimiento acarree la felicidad, pero sí es seguro que la ignorancia nos sitúa en la imbecilidad y nos anula como seres con capacidad para pensar y decidir, para ordenar nuestro camino y ser responsables de él.

No es la primera vez que imparto cursos en esta modalidad de la Experiencia: lo he hecho incluso en otra universidad. Tal vez no será la última. La experiencia me satisface. Mi enhorabuena para el contexto que la hace posible y, sobre todo, para los alumnos. Cada día tiene su afán pero la curiosidad no sabe de edades porque solo se hace sinónima de la vida. Y la vida solo tiene intensidades, no edades.

jueves, 30 de noviembre de 2017

CRÓNICAS DE URGENCIA. PÁGINA TRES


CRÓNICAS DE URGENCIA. PÁGINA TRES

¿Dónde con mayores ganas?
En la cama.
¿Pero en campo y por la noche?
En el coche.
¿Y después, qué mejor rato?
Un cigarro.
Con buena esa bien se eso
-no se discute el adagio-,
pero entiende que son buenos
cama, coche y buen cigarro.


Gastó de su familia una fortuna
por abrir una tienda en calle larga.
A los seis meses solo las facturas
y las deudas la caja le llenaban.


CATECISMO BONACHÓN EN UN SIMPLE OVILLEJO
¿Una santa devoción?
Comunión.
¿Un rezo en cualquier horario?
El rosario.
¿Un domingo con sonrisa?
Ir a misa.

Si aspiras a ser cristiano
y salvarte a toda prisa,
practica con entusiasmo

comunión, rosario y misa.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

CRÓNICAS DE URGENCIA, PÁGINA DOS



CRÓNICAS DE URGENCIA. PÁGINA DOS

Con rara exactitud, cada mañana
visitaba a la jefa de su banco.
No había remedio al repasar su cuenta:
ni con besos pagaba ningún plazo.


Los meses se marchaban con presteza,
como lo hace la vida a cada instante,
excepto acaso la última semana
cuando era la pensión su fiel rescate.


Era carne en filete de ternera
y rojo solomillo y, al vacío,
jamón en lonchas y de pata negra…
lo que llevaba siempre... su vecino.


El ruido de ascensor siempre sonaba
parándose a la altura de su piso.
En la puerta de enfrente, la vecina  
no guardaba ni un poco de sigilo.


¿Quién se cree mayor que nadie?
El alcalde.
¿Hasta quién nunca yo iré?
Hasta el juez.
¿Quién se inventa la noticia?
El periodista.

Si quieres que no te embista
la vida por todas partes,
haz que tus pasos te aparten

de alcalde, juez, periodistas.

martes, 28 de noviembre de 2017

CRÓNICAS DE URGENCIA. PÁGINA IMPAR


CRÓNICAS DE URGENCIA

El pájaro pinto subía y subía
a ver si en el cielo con Dios se encontraba.
Volaba de noche, volaba de día;
cuanto más arriba, más solo se hallaba.


Virtudes y vicios en un hospital
bailaban buscando curar de su mal.
Se daban la mano, se iban a abrazar;
se calló la música: no sabían bailar.

Vendía palabras en un mercadillo,
mañanas de jueves y de doce a dos.
Las más sustanciosas iban al silencio,

las más imprecisas me las regaló.

lunes, 27 de noviembre de 2017

DE MIS CRÓNICAS DE URGENCIA


DE MIS CRÓNICAS DE URGENCIA

De todos los poemas concebidos
acaso solo un verso permanezca”,
me dijiste pensando en el futuro.
“Me sirve de consuelo y de contento
cuando pienso en los libros que no he escrito”.


Aflige el sentimiento la sequía
y ya no mana el agua de las fuentes.
Tal vez los manantiales están tristes
y no lloran más lágrimas ni limpian
de tanta suciedad los corazones.



El sol se despachaba con la luna:
“Estoy cansado de venir al alba
poniendo buena cara y luz continua
para que luego el cielo se me nuble
triste y lloroso por lo que hace el mundo”.


La luna, sorprendida, le responde:
“Duermes a pierna suelta cada noche
mientras yo me desvelo y en la sombra
contemplo los amores que, furtivos,

no me ofrecen ni vela en ese encuentro”.

sábado, 25 de noviembre de 2017

MANUAL DE ESTILO: BLÁZQUEZ DE PEDRO

            MANUAL DE ESTILO: BLÁZQUEZ DE PEDR
                  (PARA TERMINAR, DE MOMENTO)
Ayer fue el día acordado para la presentación del libro de José María Blázquez de Pedro, tejido y compuesto por Ignacio C. Soriano y Miguel Íñiguez. El lugar fue el Casino Obrero.
Con Ignacio me cité a eso de las seis y media. Charlamos un rato para configurar y darle cuerpo a la presentación. Tan solo hicieron falta unos minutos. Después paseamos por la calle Mayor y nos acercamos hasta el lugar en el que el anarquista tuvo su librería, La Racional, junto a los Portales de Pizarro. En charla tranquila volvimos hasta el Obrero, con Antonio Avilés y Manolo Casadiego, y allí desarrollamos la velada. Ignacio y Miguel han escrito un libro denso y muy bien distribuido con los datos vitales y las ideas esenciales de Blázquez de Pedro. A los demás lo que nos queda es darles las gracias y disfrutarlo. Ignacio se dejó llevar por mi guion y aquello creo que resultó saludable y provechoso.
Para cerrar este corto ciclo de aproximación a Blázquez de Pedro, copiaré otro de sus artículos esenciales. Lo escribió ya en Panamá, en El Caballero Andante, una más de sus aventuras periodísticas. Sus objetivos e ideales de propaganda quedan muy claros. Tenía 43 años.
“Nuestras bases ideológicas:
Aspiramos a la Fraternidad Universal, sin amos y sin fronteras.
Ser bueno vale más que ser sabio. Para nosotros, la suprema sabiduría es la bondad.
No tememos a nada ni a nadie. Obrar pensando en castigos y en premios ulteriores, lo consideramos inmoral y encadenador. Laboramos, sobre todo, por el placer de laborar. Amamos el bien por ser el bien, y nada más.
Buscaremos todos los fondos, a través de todas las formas.
En los sustancial, somos egoístas como todo ser viviente; pero nos esforzamos por que nuestro egoísmo no choque, sino que armonice, con el egoísmo de los demás.
Queremos que todo el mundo produzca en la medida de sus potencias, y que todo el mundo consuma y goce según sus necesidades y gustos.
Seremos defensores denodados de la mujer, víctima todavía de numerosas preocupaciones propias, de abundantes injusticias sociales y del imperialismo del varón.
El estudio atento de la realidad nos ha hecho deterministas. Por eso llamamos irresponsables a los llamados delincuentes, en la firmeza de que todos son frutos del desorden social que se atreve a titularse orden. Los tenidos por malos no lo serían si se les diesen medios para evitarlo.
Para juzgar y estimar a las personas, no miraremos el color de su piel; nos atenemos a la nobleza de sus sentimientos y a la elevación de sus ideas.
Sin libertad, no estimamos completa ninguna ventura.
Cuanto más desdichado es un ser, más conmiseración nos infunde. Todos los caídos, todos los que sufren son nuestros hermanos.
Lo discutiremos todo, pero siempre con razones. No porfiaremos nunca. No publicaremos ningún escrito que contenga injurias contra cualquiera, por más que se nos pagase cada línea con un puñado de oro.
De los artículos firmados serán responsables sus autores. De todo escrito que no tenga firma, responderá el Director. No aceptamos más colaboración que la solicitada expresamente por nosotros”.

Y con esta carpetilla, al rincón de pensar.

viernes, 24 de noviembre de 2017

DESIGUALDAD


Cualquier cúmulo de datos debe seguir un proceso para que resulte útil. Lo primero es su descripción correcta; después debe llegar una interpretación serena y razonada; y el final apunta siempre a la aplicación en la vida de las consecuencias que se hayan extraído. Por eso, una imagen de datos aislada puede resultar impactante, pero no termina diciendo demasiado si no es bien interpretada. Mucho más valor tienen las tendencias porque esas sí que indican una base duradera y una inclinación más real.
Se suceden con harta frecuencia las noticias, las estadísticas, los informes y los análisis que nos indican que la desigualdad en España es una de las más altas de Europa. No se trata, por tanto, de unos datos aislados sino de una tendencia y de una realidad irrefutable. Dichos estudios suelen mostrar como índices analizados asuntos generales que, a los de a pie, pueden parecernos lejanos y que no nos atañen. Es evidente que esa percepción es falsa; pero, por si acaso, no tenemos más que trasladarlos a nuestra proximidad para comprobar que tales desigualdades se cumplen dolorosamente. (Aquí un poco de tiempo para imaginar y convencerse de ello).
En muchas ocasiones he afirmado que la justicia tiene, hasta en su definición, mucho de relativo y de comparación, de relación entre los miembros de la comunidad, de proximidad en igualdad de oportunidades. Pondré de nuevo un ejemplo grueso pero espero que didáctico. Si un vecino posee tres lavadoras y el de al lado solo dos, es muy posible que pensemos que a ambos les sobran lavadoras, pero, incluso en esa situación, se produce un acto de injusticia y de desigualdad si no se justifica por qué uno posee una lavadora más que el otro. La justicia es comparación y proximidad en las oportunidades. Si uno no se convence con este ejemplo límite, busque por ahí y compare lo que les sobra a unos y lo que les falta a otros.
La falta de igualdad desencadena un torrente de situaciones que resultan rechazables. En educación, en sanidad, en ocio, en viviendas, en proyectos de vida, en… Y lo que no es menos importante, en todo aquello que afecta a los sentimientos y a las relaciones emocionales de las personas, consigo mismas y con los demás. ¿Qué entusiasmo se les puede pedir a aquellos que se sienten discriminados en salarios y en tratos por la sociedad en la que viven? ¿No fomentan las desigualdades la cultura del sálvese quien pueda y el egoísmo general?
La proximidad en medios y en oportunidades no solo genera igualdad teórica sino real, crea riqueza, enciende el entusiasmo, anima el progreso y anima a creer en la comunidad.
Por la disminución de la desigualdad sí que merece la pena luchar y entusiasmarse, colaborar y organizarse. Tal vez algo más que por esos otros símbolos por los que fanatizamos nuestras fuerzas y cegamos nuestra razón. ¿Alguien se imagina, por ejemplo, toda la energía del proceso catalán puesta al servicio de la lucha por la igualdad en vez de al mandato y a la sumisión ciega de esa cosa llamada nación o pueblo, que yo cada vez sé menos qué pueda ser? Estoy viendo manifestaciones con cientos de miles de personas gritando por la igualdad y ondeando banderas de solidaridad. Y me emociono.

Pero despierto y no veo nada de lo que imaginaba. Menos mal que el cielo llora con la lluvia y yo me pongo contento con esas gotas que tanto deseaba.

jueves, 23 de noviembre de 2017

PERIODISTA SIN FRONTERAS


PERIODISTA SIN FRONTERAS

In principio erat verbum.
En principio era el verbo luminoso,
mas luego llegó el caos descontrolado.
Tan solo era una fecha que mediaba
entre ausencia de líquido espumoso
y una  cabal e inmensa borrachera.

Aún a estas horas sigue sopesando
cuál de los dos estados le conviene.



Era un continuo y tenso desafío
entre Dios y aquel hombre testarudo.
No terminaba el cielo de mostrarse
ni el hombre se ocupaba de buscarlo.
¿Por qué ese dios eterno y sedentario
no sale a los caminos y se agota
hasta encontrar al terco y torpe hombre?
¿Será porque le sobra todo el tiempo?
¡Pero están condenados a encontrarse!


Cuando Dios, por soberbio, fue expulsado
de su estancia feliz del paraíso,
perdió razón de ser la burocracia
celeste y, al momento,
los ángeles, los santos y demonios
volvieron a su sitio de costumbre.

Las colas y estadísticas del paro

sufrieron las terribles consecuencias.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

TRES CRÓNICAS DE URGENCIA


TRES CRÓNICAS DE URGENCIA

Si el nacer es llorar a grito limpio,
¿se puede averiguar cuál es la causa?
¿Será por lo que aguarda en el futuro?
¿Será por lo que queda allá en el útero?
La solución se escribe con la muerte.

Persiguen pensamientos como peces
y ejercen su trabajo con cuidado,
no siendo que la caña los arrastre
hacia el fondo del mar de las tormentas
y terminen ahogándose en sus olas.
¡Quién sabe lo que guardan en su seno!

Buscando la belleza más rotunda
y la verdad que aspira a lo absoluto,
terminaron ahítos de la espera

y jugando a verdades más pequeñas.

martes, 21 de noviembre de 2017

CONSENTIR


Se juzga estos días a un grupo de desaprensivos que, “en manada”, violaron a una chica en Pamplona, durante los Sanfermines. Juicios de este tipo se producen casi a diario, aunque este se ha convertido en símbolo de un hecho que resulta más complejo de lo que pueda parecer. La mejor prueba de ello es que se repite tozudamente, por más que lleve aparejada una condena pública cada día más agria y general.
Si no jerarquizamos ideas y admitimos la causalidad múltiple, tengo para mí que no lograremos eliminar esta lacra de nuestra sociedad y seguiremos de lamento en lamento hasta la derrota final.
Algo debería quedar claro para todos como punto de partida: cuando un ser humano (mujer u hombre, tanto da) rechaza relaciones sexuales, no hay ninguna otra razón que añadir. Cualquier ser humano tiene que ser dueño de su cuerpo y de su voluntad. Sin esta idea diáfana como el sol de mediodía, lo demás carece de sentido y no merece la pena continuar con ningún argumento.
Pero en las relaciones humanas intervienen numerosas variables. Algo tendrán que decir la educación, la escala de valores, los instintos biológicos, los prejuicios religiosos y culturales, las costumbres comunitarias… Muchos elementos como para despachar esto en un renglón. Un ejemplo para enredar en el caso que nos ocupa, y siempre dejando claro el principio expuesto más arriba: ¿qué hacen miles de personas hacinadas en una plaza de dimensiones reducidas, empujadas a la bebida y al jolgorio incontrolado? Pues esto lo favorecen los mismos que luego se llevan las manos a la cabeza.
Por si el asunto no tuviera pocos cabos, los abogados defensores -qué labor la de un abogado defendiendo a alguien que sabe culpable y aportando argumentos que sabe fallidos y mentirosos- aducen que la violada fue “consentidora” de los hechos. ¿Qué querrán decir con eso de “consentidora”? Supongo que se agarrarán al diccionario: “que consiente que se haga algo, debiendo y pudiendo estorbarlo”. Vamos que, a la pobre muchacha, no se le ocurrió coger el zapato y empezar a mamporrazo limpio, y por ahí la han pillado.
Qué barbaridad. Y lo mismo hasta el juez tiene que darles parte de razón.
Otra vez la pobreza de todas las palabras. Se nos olvida partir del criterio etimológico y así nos va. Consentir es la suma de CUM y SENTIRE, o sea, sentir en común la misma cosa, compartir el sentimiento y la sensación. Y ya me dirán ustedes si esa sensación la podemos imaginar siquiera en los de la manada y en la agredida. No se trata, por tanto, de una actitud pasiva sino de un sentimiento positivo, querido y agradable. Y ya no es necesario ni ser más explícitos ni continuar con el razonamiento.

Tal vez algún esfuerzo en el conocimiento y en el uso algo más preciso de la lengua nos ahorraría algún disgusto. Y el reduccionismo en el mundo de las relaciones sexuales acaso también.

lunes, 20 de noviembre de 2017

POR UN NIÑO CUALQUIERA


Es verdad que cada día tiene su afán y que cada hora nos llama con su voz particular. No puede ni debe ser de otra manera. Lo contrario sería una mezcla incontrolable de llamadas y de ansias. Por eso jerarquizar -sabiendo que sigue existiendo también todo aquello que no elevamos a primer plano- resulta fundamental. Y acaso también por ello la comunidad internacional señala y particulariza celebraciones a diario.
Me entero por los medios de comunicación de que hoy se celebra el Día Universal del Niño. Y ya me encojo y me retiro a sus imágenes y a sus sensaciones. Ayer pasé el día con mis dos nietos en Ávila. Allí estaban también mis hijos. Estábamos todos. Y estábamos en esa sensación placentera de que no falta nada y de que todo está bien hecho y en su sitio. Algo que debe de parecerse a eso que llamamos felicidad. Sé muy bien que siguen existiendo los demás, pero tienen que perdonarme si los dejo un poco al lado, porque no me caben en esa primerísima línea de los afectos.
Por la tarde paseé y jugué con Rubén, le hice mil cosquillas, le di más de mil besos, lo abracé hasta hacerle daño…, y él sonreía con cara de pillo y de felicidad. Rubén tiene tres años y empieza a despertarse ante la vida.
Sara es una niña especial. Tiene ocho años y ya razona y anda entre los gustos del niño y los deseos de quien tiene todo el mundo por delante y no quiere perderse ni un minuto de él. Después de muchas cosas y de más risas, se fue a bailar zumba durante hora y media. A Sara le da igual lo que le pongan por delante, se apunta a un bombardeo y todo lo hace con entusiasmo. Yo la vi bailar con su padre al lado y con los ojos como platos de Rubén, que también quería imitarlos desde las gradas.
Los niños son esponjas que absorben toda el agua que les llueve encima. Pero están indefensos  y no tienen paraguas con el que protegerse cuando esa lluvia cala hasta los huesos y anuncia un buen catarro. Por eso es tan importante saberlos proteger y orientar sus pasos y sus acciones en un sentido bueno y positivo. Es evidente que los primeros años de sus vidas son esenciales para la constitución posterior; sin embargo, todas las edades resultan vulnerables y no todos tenemos la misma capacidad para mirar las cosas con cautela y decidir después según nuestra conciencia.
No puedo ni imaginar a ninguno de mis nietos vejado o humillado, maltratado o aislado del amor de los suyos ni de la solidaridad de todos los demás. No sé cómo podría responder, pero sospecho que no demasiado bien. Las imágenes de esas situaciones, no obstante, se repiten a diario: guerras, violaciones, aislamientos, rechazos, abandonos, malnutriciones…, falta de COM-PASIÓN, al fin y al cabo, en todas sus variables.

Desde la proximidad y por lo que más de cerca me toca, aunque solo sea por egoísmo, hoy levanto la imagen de un niño, de cualquiera, y le muestro mis brazos por si quiere tomarlos y sentirse querido. 

sábado, 18 de noviembre de 2017

ASUNTOS LOCALES


Diversas circunstancias me han llevado a la relectura de una novela que tenía guardada en una habitación perdida de la memoria. En otro contexto la utilicé para algún asunto mitad personal, mitad protocolario. Se trata de la novela Rincón de provincia, de la que es autor el bejarano Emilio Muñoz, de la saga de los hermanos Muñoz, para mí el que, de todos ellos, escribía con más fina pluma.
La novela se publicó en la editorial Juventud, Barcelona, marzo de 1935 .Pero su ambientación recoge los postreros años del siglo XIX y los primeros decenios del siglo XX. Según me parece, no posee un valor literario muy crecido si se lee con ojos del siglo XXI. Aunque, cada obra hay que verla en los contextos en los que se fraguó si no queremos desvirtuarla y distorsionarla. En todo caso, esto refleja solo una parte de sus contenidos. Porque otra parte no menos importante es la que tiene que ver con los elementos que la componen. Y aquí se vuelve extraordinariamente descriptiva y hasta premonitoria de los tiempos futuros. Hasta el punto de que la considero la novela de Béjar. Son sus lugares, sus gentes y sus inquietudes los que ambientan todo el proceso. Y su aparición en la obra es de tal fidelidad, que parece más una fotografía que un producto de la imaginación del escritor. Por más que haya pasado un siglo largo desde su alzamiento a la obra literaria. Ya tuve ocasión de repasar estos lugares hace años, y tendré de nuevo oportunidad de hacerlo dentro de unos días.
Hoy solo quiero recoger, por su visión de futuro, algunas frases de uno de sus dos protagonistas, que resulta ser trasunto del autor. En algún momento del final de la obra dice Tebita esto:
“Tampoco miro yo el porvenir (de la industria textil) con mucha confianza. En esta como en otras industrias, se está produciendo demasiado y ha de venir después la fatal depresión (…). El día en que a un ministro se le antoje cambiar, como ya se ha dicho, el paño azul por otro que forzosamente ha de ser de distinto color, menos visible y menos fino, como lo es en los demás ejércitos, y se centralicen las compras que ahora realizan los Cuerpos separadamente, Téjar (es el nombre novelístico de Béjar) luchará con la temible competencia, no solo de Cataluña, sino de otros núcleos semirrurales más retrasados y pequeños, pero capaces de producir el género nuevo con mano de obra menos costosa”.
Y después: “No sé, pero lo que hay que buscar aquí son rutas nuevas, sin quedar a merced de un solo cliente, más peligroso cuanto más importante, que puede fallar cualquier día. Hay quien pone su esperanza en el veraneo, que aquí tiene tanta razón de ser y que aumenta visiblemente, pero esto nunca pasará de ser una ayuda secundaria.
¿Y si tuviéramos estambre?
La gran lástima es que no la tengamos ya hace tiempo, porque eso no se improvisa (…); pero más valdría tarde que nunca, máxime cuando en Téjar se lavan y se peinan lanas para la exportación en cantidad enorme. Pero esta empresa exige instalaciones muy costosas y habría de ser la obra de todos, agrupados para crearla y para sostenerla, y tendría que ser cogida con fe…”
Y en otro momento, hablando de diversos tipos de telas y capas: “Tienes razón y ya te pediré a su tiempo un trozo de este (tipo de tela) y de otros, con destino al Museo de la Industria que es preciso fundar…”
Tres ejemplos en dos intervenciones: la cíclica decadencia de la industria textil, con sus causas y consecuencias; la diversificación de actividades, con el apunte del turismo; y la ilusión del museo textil.

De esto hace unos cien años. ¿No suena esto a cualquier desahogo de ahora mismo?

viernes, 17 de noviembre de 2017

PAISAJE



PAISAJE

Este sol que se empeña, testarudo,
en ser dueño y señor de nuestras tardes,
cuando noviembre mira sorprendido
las copas amarillas y los cauces
sedientos de los ríos y los valles.

La savia sigue en pie, sus amarillos
se niegan a volar, pasto del suelo.
Todo brilla en la tarde, pero el agua
no llega y hay un canto perezoso
como plegaria seca desde el aire.

Ha de morir noviembre,
y ha de morir llorando,
con agua de alegría o con la pena
de lágrimas azules si la lluvia falta.


Sigo mirando atento el horizonte.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

PRONÓSTICOS


No son los del tiempo. Esos andan más claros estos días. Por desgracia, no hay perspectivas de cambio inmediato y la sequía nos seguirá agobiando hasta que algún día los cielos se desborden y nos aneguen con la abundancia de las lluvias. Ojalá que sea pronto, porque esto sí que es una desgracia para todos, sobre todo para los seres humanos.
Pero el pronóstico hoy va de sociedad y de política, de lo que presumiblemente puede suceder en esta vieja piel de toro. Las aguas (ahora solo es expresión recurrente) andan revueltas, siguen casi desbordadas, a pesar de que los destructores de presas parecen algo más tranquilos y con los humos más reposados. Veremos qué sucederá el próximo día 21D en las elecciones catalanas.
Pero suceda lo que suceda, la enfermedad larvada seguirá ahí y habrá que bizmar al enfermo, ponerle emplastos y recetarle aspirinas para que no se nos ponga peor y vuelva a la tos crónica. Lo malo es que, como se dice en estas tierras, hay andancio, o sea, la gripe está extendida y alcanza a todas las familias. No hay más que echar una ojeada y se verá que, a día de hoy, es políticamente incorrecto plantear ningún movimiento legal que implique cualquier tipo de recentralización; de tal manera que aquel que hable y no dé por descontado que solo es bueno aquello que contribuya a la descentralización y al centrifugado es tildado de retrógrado y de poco menos que tribal.
La verdad que los antecedentes políticos de la dictadura ayudan muy poco a esta defensa. La actitud vociferante y semiviolenta de algunas minorías extremistas tampoco favorecen nada la exposición de motivos y razones, porque ellos no cuelen precisamente exponerlos. Pero me parece -y ahí va el pronóstico- que se van a alzar voces serenas y razonadas en defensa de esa recentralización como forma de mayor igualdad y justicia social. Y tal vez sea desde sectores de la izquierda -ahí están ya los casos de Paco Frutos y de Borrell en Barcelona-, esa que tanto se ha dejado llevar por las pulsiones nacionalistas en los últimos 40 años, desde donde se volverá a poner el grito en el cielo por la falta de operatividad de tanto grupo aislado y tanto reino de taifa.
Yo personalmente lo tengo poco claro. Me reconozco bastante jacobino, pero no por banderas ni patrias, sino porque no tengo del todo claro que la dispersión sea lo que más favorece al ciudadano de a pie. En todo caso, estoy dispuesto a dejarme convencer con ideas y razonamientos; en ningún caso con voces, ensueños ni con ideas preconcebidas. Porque si la descentralización, la nación de naciones, eso de los pueblos (que yo no sé lo que es, y que me aterra pensar lo que sea)… y no sé cuántas cosas más son beneficiosas para el ciudadano normal, entonces ancha es Castilla y sean bienvenidas naciones, autonomías, regiones, provincias, pueblos, barrios y personas. Me convertiré en federalista, confederalista, regional, provincial, aldeano, activista de barrio y hasta adalid de la independencia personal. Y no me valdrán medias tintas ni calentarme al sol que más calienta con tal de complacer gustos imprecisos y poco racionales. Si es bueno, a por ello y hasta el final.
Porque las emociones son mías, esas sí que son mías y nada más que mías.
En fin, que, de momento, me conformaría con que a nadie se le escupiera si serena y razonadamente expone la simple posibilidad de retraer las administraciones en beneficio (o perjuicio, ahí entrarían los razonamientos) del ciudadano, de cualquier ciudadano, con independencia del lugar en el que habita y consume su vida.

Y luego ya, si eso, para otro rato, eso de las patrias, las banderas, las naciones, los pueblos, las tribus y los pueblos elegidos y especiales. Luego ya, si acaso.

martes, 14 de noviembre de 2017

AMANUENSE


AMANUENSE

La muerte pasa a limpio
las páginas oscuras de la vida.

Lo malo es que en el libro que ella edita
no hay más color que negro y no se sabe
dónde se halla el final, ni el acabose
de imprimir, ni la fecha que anuncie
una nueva edición en la que el índice

no sea un simple borrón de tinta china.

lunes, 13 de noviembre de 2017

MI TESTAMENTO: BLÁZQUEZ DE PEDRO


Con el ánimo de dar voz a este bejarano intrépido y especial, y por si el texto sirve para reflexionar, copio otro de sus artículos más decididos. A la sazón, estaba en la Cárcel Modelo de Madrid, tenía 29 años y en él se había encendido ardorosamente el fuego anarquista. No se templarían mucho sus posturas. Murió en Cuba cuando tenía 52 años.
“MI TESTAMENTO:
Por si hubiera que hacerlo constar en alguna ocasión, o por si los esbirros de cualquier autoridad me quitasen la vida en la hora más inopinada, voy a hacer declaración a modo de testamento, aunque soy joven, me siento vigoroso y no pienso morir por ahora. Y lo hago por impulsos naturales y libérrimos de mi voluntad y de mi conciencia. Conste así.
Las declaraciones son: No creo en ningún dios, execro las fronteras y las patrias, huyo de amos y de señores, y soy enemigo franco y pertinaz de todas las religiones, y más especialmente de la católica.
Reniego del agua con que me bautizaron, de las veces que me arrodillé, hecho un bestia, ante un hombre más imperfecto que yo, para contarle mis procederes, y de las hostias que me tragué en el supuesto de que eran cosa de un dios.
No quiero, cuando me muera,  responso, letanías, cirios, aguas benditas, ungüentos ni cosa alguna que huela a reacción, a rutina, a dogma, a iglesia y a estupidez.
Ambiciono ardientemente que me den sepultura en cualquier sitio, menos en el cementerio de los curas.
Deseo con vehementes ansias que ninguno de los seres que me quieran enlute su cuerpo, invierta lágrimas de rúbrica por mi defunción.
Soy eterno combatidor de las leyes escritas y de las autoridades impuestas.
Me hallo el más feliz de los mortales desde que vivo sin religión, sin dogma, sin ley, sin respeto a ningún gobernante.
Creo que me honra mucho quien me llame ateo, impío, hereje, racionalista, exaltado, rebelde, sacrílego, blasfemo, satán y revolucionario.
Quiero unirme a una mujer o varias sin más lazo que el del amor.
Lucho y lucharé por que toda la Humanidad trabaje en la misma proporción y sea totalmente feliz acabando para siempre con privilegios, monopolios, injusticias, propiedades privadas, capitalismos, explotaciones, asalariamientos, asesinatos, iniquidades, tiranías y despotismos.
Considero una de las mayores y más placenteras glorias de mi vida el haber sido excomulgado por el obispo de Plasencia, Pericón Casas y Souto, tanto que deseo vivamente ser excomulgado algunas veces más, cientos siquiera.
Opino sería muy conveniente que todos los hombres emancipados, que tuvieron la desgracia de recibir una educación religiosa, hicieran semejantes declaraciones. Así podría saberse si el pueblo español es descreído o creyente, como se empeñan en hacernos tragar”.
(Cárcel Modelo, Madrid. El Rebelde, núm. 26, 16 de junio de 1904).

El análisis y las concordancias o discrepancias, para una conversación serena y con viandas.