jueves, 23 de noviembre de 2017

PERIODISTA SIN FRONTERAS


PERIODISTA SIN FRONTERAS

In principio erat verbum.
En principio era el verbo luminoso,
mas luego llegó el caos descontrolado.
Tan solo era una fecha que mediaba
entre ausencia de líquido espumoso
y una  cabal e inmensa borrachera.

Aún a estas horas sigue sopesando
cuál de los dos estados le conviene.



Era un continuo y tenso desafío
entre Dios y aquel hombre testarudo.
No terminaba el cielo de mostrarse
ni el hombre se ocupaba de buscarlo.
¿Por qué ese dios eterno y sedentario
no sale a los caminos y se agota
hasta encontrar al terco y torpe hombre?
¿Será porque le sobra todo el tiempo?
¡Pero están condenados a encontrarse!


Cuando Dios, por soberbio, fue expulsado
de su estancia feliz del paraíso,
perdió razón de ser la burocracia
celeste y, al momento,
los ángeles, los santos y demonios
volvieron a su sitio de costumbre.

Las colas y estadísticas del paro

sufrieron las terribles consecuencias.

miércoles, 22 de noviembre de 2017

TRES CRÓNICAS DE URGENCIA


TRES CRÓNICAS DE URGENCIA

Si el nacer es llorar a grito limpio,
¿se puede averiguar cuál es la causa?
¿Será por lo que aguarda en el futuro?
¿Será por lo que queda allá en el útero?
La solución se escribe con la muerte.

Persiguen pensamientos como peces
y ejercen su trabajo con cuidado,
no siendo que la caña los arrastre
hacia el fondo del mar de las tormentas
y terminen ahogándose en sus olas.
¡Quién sabe lo que guardan en su seno!

Buscando la belleza más rotunda
y la verdad que aspira a lo absoluto,
terminaron ahítos de la espera

y jugando a verdades más pequeñas.

martes, 21 de noviembre de 2017

CONSENTIR


Se juzga estos días a un grupo de desaprensivos que, “en manada”, violaron a una chica en Pamplona, durante los Sanfermines. Juicios de este tipo se producen casi a diario, aunque este se ha convertido en símbolo de un hecho que resulta más complejo de lo que pueda parecer. La mejor prueba de ello es que se repite tozudamente, por más que lleve aparejada una condena pública cada día más agria y general.
Si no jerarquizamos ideas y admitimos la causalidad múltiple, tengo para mí que no lograremos eliminar esta lacra de nuestra sociedad y seguiremos de lamento en lamento hasta la derrota final.
Algo debería quedar claro para todos como punto de partida: cuando un ser humano (mujer u hombre, tanto da) rechaza relaciones sexuales, no hay ninguna otra razón que añadir. Cualquier ser humano tiene que ser dueño de su cuerpo y de su voluntad. Sin esta idea diáfana como el sol de mediodía, lo demás carece de sentido y no merece la pena continuar con ningún argumento.
Pero en las relaciones humanas intervienen numerosas variables. Algo tendrán que decir la educación, la escala de valores, los instintos biológicos, los prejuicios religiosos y culturales, las costumbres comunitarias… Muchos elementos como para despachar esto en un renglón. Un ejemplo para enredar en el caso que nos ocupa, y siempre dejando claro el principio expuesto más arriba: ¿qué hacen miles de personas hacinadas en una plaza de dimensiones reducidas, empujadas a la bebida y al jolgorio incontrolado? Pues esto lo favorecen los mismos que luego se llevan las manos a la cabeza.
Por si el asunto no tuviera pocos cabos, los abogados defensores -qué labor la de un abogado defendiendo a alguien que sabe culpable y aportando argumentos que sabe fallidos y mentirosos- aducen que la violada fue “consentidora” de los hechos. ¿Qué querrán decir con eso de “consentidora”? Supongo que se agarrarán al diccionario: “que consiente que se haga algo, debiendo y pudiendo estorbarlo”. Vamos que, a la pobre muchacha, no se le ocurrió coger el zapato y empezar a mamporrazo limpio, y por ahí la han pillado.
Qué barbaridad. Y lo mismo hasta el juez tiene que darles parte de razón.
Otra vez la pobreza de todas las palabras. Se nos olvida partir del criterio etimológico y así nos va. Consentir es la suma de CUM y SENTIRE, o sea, sentir en común la misma cosa, compartir el sentimiento y la sensación. Y ya me dirán ustedes si esa sensación la podemos imaginar siquiera en los de la manada y en la agredida. No se trata, por tanto, de una actitud pasiva sino de un sentimiento positivo, querido y agradable. Y ya no es necesario ni ser más explícitos ni continuar con el razonamiento.

Tal vez algún esfuerzo en el conocimiento y en el uso algo más preciso de la lengua nos ahorraría algún disgusto. Y el reduccionismo en el mundo de las relaciones sexuales acaso también.

lunes, 20 de noviembre de 2017

POR UN NIÑO CUALQUIERA


Es verdad que cada día tiene su afán y que cada hora nos llama con su voz particular. No puede ni debe ser de otra manera. Lo contrario sería una mezcla incontrolable de llamadas y de ansias. Por eso jerarquizar -sabiendo que sigue existiendo también todo aquello que no elevamos a primer plano- resulta fundamental. Y acaso también por ello la comunidad internacional señala y particulariza celebraciones a diario.
Me entero por los medios de comunicación de que hoy se celebra el Día Universal del Niño. Y ya me encojo y me retiro a sus imágenes y a sus sensaciones. Ayer pasé el día con mis dos nietos en Ávila. Allí estaban también mis hijos. Estábamos todos. Y estábamos en esa sensación placentera de que no falta nada y de que todo está bien hecho y en su sitio. Algo que debe de parecerse a eso que llamamos felicidad. Sé muy bien que siguen existiendo los demás, pero tienen que perdonarme si los dejo un poco al lado, porque no me caben en esa primerísima línea de los afectos.
Por la tarde paseé y jugué con Rubén, le hice mil cosquillas, le di más de mil besos, lo abracé hasta hacerle daño…, y él sonreía con cara de pillo y de felicidad. Rubén tiene tres años y empieza a despertarse ante la vida.
Sara es una niña especial. Tiene ocho años y ya razona y anda entre los gustos del niño y los deseos de quien tiene todo el mundo por delante y no quiere perderse ni un minuto de él. Después de muchas cosas y de más risas, se fue a bailar zumba durante hora y media. A Sara le da igual lo que le pongan por delante, se apunta a un bombardeo y todo lo hace con entusiasmo. Yo la vi bailar con su padre al lado y con los ojos como platos de Rubén, que también quería imitarlos desde las gradas.
Los niños son esponjas que absorben toda el agua que les llueve encima. Pero están indefensos  y no tienen paraguas con el que protegerse cuando esa lluvia cala hasta los huesos y anuncia un buen catarro. Por eso es tan importante saberlos proteger y orientar sus pasos y sus acciones en un sentido bueno y positivo. Es evidente que los primeros años de sus vidas son esenciales para la constitución posterior; sin embargo, todas las edades resultan vulnerables y no todos tenemos la misma capacidad para mirar las cosas con cautela y decidir después según nuestra conciencia.
No puedo ni imaginar a ninguno de mis nietos vejado o humillado, maltratado o aislado del amor de los suyos ni de la solidaridad de todos los demás. No sé cómo podría responder, pero sospecho que no demasiado bien. Las imágenes de esas situaciones, no obstante, se repiten a diario: guerras, violaciones, aislamientos, rechazos, abandonos, malnutriciones…, falta de COM-PASIÓN, al fin y al cabo, en todas sus variables.

Desde la proximidad y por lo que más de cerca me toca, aunque solo sea por egoísmo, hoy levanto la imagen de un niño, de cualquiera, y le muestro mis brazos por si quiere tomarlos y sentirse querido. 

sábado, 18 de noviembre de 2017

ASUNTOS LOCALES


Diversas circunstancias me han llevado a la relectura de una novela que tenía guardada en una habitación perdida de la memoria. En otro contexto la utilicé para algún asunto mitad personal, mitad protocolario. Se trata de la novela Rincón de provincia, de la que es autor el bejarano Emilio Muñoz, de la saga de los hermanos Muñoz, para mí el que, de todos ellos, escribía con más fina pluma.
La novela se publicó en la editorial Juventud, Barcelona, marzo de 1935 .Pero su ambientación recoge los postreros años del siglo XIX y los primeros decenios del siglo XX. Según me parece, no posee un valor literario muy crecido si se lee con ojos del siglo XXI. Aunque, cada obra hay que verla en los contextos en los que se fraguó si no queremos desvirtuarla y distorsionarla. En todo caso, esto refleja solo una parte de sus contenidos. Porque otra parte no menos importante es la que tiene que ver con los elementos que la componen. Y aquí se vuelve extraordinariamente descriptiva y hasta premonitoria de los tiempos futuros. Hasta el punto de que la considero la novela de Béjar. Son sus lugares, sus gentes y sus inquietudes los que ambientan todo el proceso. Y su aparición en la obra es de tal fidelidad, que parece más una fotografía que un producto de la imaginación del escritor. Por más que haya pasado un siglo largo desde su alzamiento a la obra literaria. Ya tuve ocasión de repasar estos lugares hace años, y tendré de nuevo oportunidad de hacerlo dentro de unos días.
Hoy solo quiero recoger, por su visión de futuro, algunas frases de uno de sus dos protagonistas, que resulta ser trasunto del autor. En algún momento del final de la obra dice Tebita esto:
“Tampoco miro yo el porvenir (de la industria textil) con mucha confianza. En esta como en otras industrias, se está produciendo demasiado y ha de venir después la fatal depresión (…). El día en que a un ministro se le antoje cambiar, como ya se ha dicho, el paño azul por otro que forzosamente ha de ser de distinto color, menos visible y menos fino, como lo es en los demás ejércitos, y se centralicen las compras que ahora realizan los Cuerpos separadamente, Téjar (es el nombre novelístico de Béjar) luchará con la temible competencia, no solo de Cataluña, sino de otros núcleos semirrurales más retrasados y pequeños, pero capaces de producir el género nuevo con mano de obra menos costosa”.
Y después: “No sé, pero lo que hay que buscar aquí son rutas nuevas, sin quedar a merced de un solo cliente, más peligroso cuanto más importante, que puede fallar cualquier día. Hay quien pone su esperanza en el veraneo, que aquí tiene tanta razón de ser y que aumenta visiblemente, pero esto nunca pasará de ser una ayuda secundaria.
¿Y si tuviéramos estambre?
La gran lástima es que no la tengamos ya hace tiempo, porque eso no se improvisa (…); pero más valdría tarde que nunca, máxime cuando en Téjar se lavan y se peinan lanas para la exportación en cantidad enorme. Pero esta empresa exige instalaciones muy costosas y habría de ser la obra de todos, agrupados para crearla y para sostenerla, y tendría que ser cogida con fe…”
Y en otro momento, hablando de diversos tipos de telas y capas: “Tienes razón y ya te pediré a su tiempo un trozo de este (tipo de tela) y de otros, con destino al Museo de la Industria que es preciso fundar…”
Tres ejemplos en dos intervenciones: la cíclica decadencia de la industria textil, con sus causas y consecuencias; la diversificación de actividades, con el apunte del turismo; y la ilusión del museo textil.

De esto hace unos cien años. ¿No suena esto a cualquier desahogo de ahora mismo?

viernes, 17 de noviembre de 2017

PAISAJE



PAISAJE

Este sol que se empeña, testarudo,
en ser dueño y señor de nuestras tardes,
cuando noviembre mira sorprendido
las copas amarillas y los cauces
sedientos de los ríos y los valles.

La savia sigue en pie, sus amarillos
se niegan a volar, pasto del suelo.
Todo brilla en la tarde, pero el agua
no llega y hay un canto perezoso
como plegaria seca desde el aire.

Ha de morir noviembre,
y ha de morir llorando,
con agua de alegría o con la pena
de lágrimas azules si la lluvia falta.


Sigo mirando atento el horizonte.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

PRONÓSTICOS


No son los del tiempo. Esos andan más claros estos días. Por desgracia, no hay perspectivas de cambio inmediato y la sequía nos seguirá agobiando hasta que algún día los cielos se desborden y nos aneguen con la abundancia de las lluvias. Ojalá que sea pronto, porque esto sí que es una desgracia para todos, sobre todo para los seres humanos.
Pero el pronóstico hoy va de sociedad y de política, de lo que presumiblemente puede suceder en esta vieja piel de toro. Las aguas (ahora solo es expresión recurrente) andan revueltas, siguen casi desbordadas, a pesar de que los destructores de presas parecen algo más tranquilos y con los humos más reposados. Veremos qué sucederá el próximo día 21D en las elecciones catalanas.
Pero suceda lo que suceda, la enfermedad larvada seguirá ahí y habrá que bizmar al enfermo, ponerle emplastos y recetarle aspirinas para que no se nos ponga peor y vuelva a la tos crónica. Lo malo es que, como se dice en estas tierras, hay andancio, o sea, la gripe está extendida y alcanza a todas las familias. No hay más que echar una ojeada y se verá que, a día de hoy, es políticamente incorrecto plantear ningún movimiento legal que implique cualquier tipo de recentralización; de tal manera que aquel que hable y no dé por descontado que solo es bueno aquello que contribuya a la descentralización y al centrifugado es tildado de retrógrado y de poco menos que tribal.
La verdad que los antecedentes políticos de la dictadura ayudan muy poco a esta defensa. La actitud vociferante y semiviolenta de algunas minorías extremistas tampoco favorecen nada la exposición de motivos y razones, porque ellos no cuelen precisamente exponerlos. Pero me parece -y ahí va el pronóstico- que se van a alzar voces serenas y razonadas en defensa de esa recentralización como forma de mayor igualdad y justicia social. Y tal vez sea desde sectores de la izquierda -ahí están ya los casos de Paco Frutos y de Borrell en Barcelona-, esa que tanto se ha dejado llevar por las pulsiones nacionalistas en los últimos 40 años, desde donde se volverá a poner el grito en el cielo por la falta de operatividad de tanto grupo aislado y tanto reino de taifa.
Yo personalmente lo tengo poco claro. Me reconozco bastante jacobino, pero no por banderas ni patrias, sino porque no tengo del todo claro que la dispersión sea lo que más favorece al ciudadano de a pie. En todo caso, estoy dispuesto a dejarme convencer con ideas y razonamientos; en ningún caso con voces, ensueños ni con ideas preconcebidas. Porque si la descentralización, la nación de naciones, eso de los pueblos (que yo no sé lo que es, y que me aterra pensar lo que sea)… y no sé cuántas cosas más son beneficiosas para el ciudadano normal, entonces ancha es Castilla y sean bienvenidas naciones, autonomías, regiones, provincias, pueblos, barrios y personas. Me convertiré en federalista, confederalista, regional, provincial, aldeano, activista de barrio y hasta adalid de la independencia personal. Y no me valdrán medias tintas ni calentarme al sol que más calienta con tal de complacer gustos imprecisos y poco racionales. Si es bueno, a por ello y hasta el final.
Porque las emociones son mías, esas sí que son mías y nada más que mías.
En fin, que, de momento, me conformaría con que a nadie se le escupiera si serena y razonadamente expone la simple posibilidad de retraer las administraciones en beneficio (o perjuicio, ahí entrarían los razonamientos) del ciudadano, de cualquier ciudadano, con independencia del lugar en el que habita y consume su vida.

Y luego ya, si eso, para otro rato, eso de las patrias, las banderas, las naciones, los pueblos, las tribus y los pueblos elegidos y especiales. Luego ya, si acaso.